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RICARDO CARPANI

Carpani redactó el manifiesto del movimiento -que se publicó en la revista "Política" que editara por entonces por Jorge Abelardo Ramos-, y pronunció conferencias en Buenos Aires y el interior del país, pero se desvinculó en 1961 para seguir y profundizar su tarea plástica cada vez más comprometida con las luchas del movimiento obrero. En Desocupados (1964) los trazos aparecen más estilizados y la preocupación en los rostros se concentra en los ojos que serán, más adelante, el eje de varias composiciones. Realizó también numerosos murales en locales sindicales, a la vez que en los temas pasionales, como Amantes (1964), las enérgicas imágenes van adquiriendo tonos cálidos.

Su concepción estética se inserta en la corriente del muralismo latinoamericano ( junto a los mexicanos, Portinari, Guayasamín y Spilimbergo, entre otros) oponiéndose a la tendencia abstractizante de la época, a las vanguardias, así como también al «realismo socialista». Su actividad ligada a los sindicatos le permite concretar la idea de una imagen al servicio de las luchas concretas de los trabajadores argentinos, con un sentido latinoamericano y revolucionario. En 1966 y 1969 viajó a Europa donde participó de muestras colectivas. En 1972 viajó al Chile socialista de Salvador Allende y a Cuba para sendos encuentros de artistas plásticos, y en 1974 nuevamente a Europa, de donde ya no puede regresar: en Argentina se derechiza el tercer gobierno peronista, por lo que debió comenzar un largo exilio de 10 años. Durante éste, Carpani «barroquiza» sus producciones: se sobrecargan los dibujos, donde es notable una minuciosa precisión en las contexturas corporales y en las articulaciones de las manos y dedos, al tiempo que incorpora caballos en las obras (Hombre con caballo, 1976).

1984 lo tuvo de regreso en el país, abriendo una nueva etapa de vida artística. Las 40 (1985), de la Serie Tango, expresa la potencialidad alcanzada en los gestos y en la temática porteña, que desarrollará ampliamente en los ´90 a través de las composiciones que analizamos más arriba, y también en la Serie Tango Pasión.

Como colofón artístico, citamos al Martín Fierro que condensa varios estudios previos de Carpani: el gaucho, de poncho colorado, aparece tocando la guitarra mientras se suceden distintas secuencias del poema de Hernández como los duelos, la huida al desierto, la muerte de Cruz, la mujer cautiva con la que regresa, etc. La plasticidad alcanzada parece estar en su cénit: el nervio riguroso que anima a las figuras exalta el refinamiento de los colores, dentro de las pautas establecidas de la línea. La obra está instalada en la Casa Rosada del gobierno argentino.

Mural para la Casa Rosada, 1989/1990. Acrílico sobre tela

Ricardo Carpani fue declarado ciudadano ilustre de la ciudad de Buenos Aires en 1996. Murió en ella al año siguiente. La Fundación Ricardo Carpani, dirigida por su compañera Doris Halpin, continúa dando a conocer la obra y el pensamiento de este gran artista argentino.

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