Adolfo De Ferrari

BIOGRAFIA

Nació en Buenos Aires, el 9 de Mayo de 1898.

Estudió en la Academia Nacional de Bellas Artes y en la Escuela Superior de Bellas Artes "Ernesto de la Cárcova".

Realizó varios viajes de estudio y perfeccionamiento por Europa.

Desde 1928 a 1931 frecuentó los talleres de los maestros André Lothe, Othon Friesz y Felipe Carenna.

En 1939, cumpliendo una Beca para el estudio de los Primitivos Italianos, otorgada por la Comisión Nacional de Cultura, residió varios años en Italia.

Con el auspicio de la Comisión Nacional de Bellas Artes, realizó varias giras por las provincias del Norte Argentino.

Fue profesor titular de taller en las EscuelasSuperiores de Bellas Artes "Ernesto de la Cárcova" y "Prilidiano Pueyrredón" y profesor de dibujo en la Escuela Superior de Bellas Artes de la Universidad de La Plata.

Integró la Comisión Técnica para la identificación de las obras del Museo Nacional de Bellas Artes.

En 1973 es nombrado Académico de número de la Academia Nacional de Bellas Artes.

Fue miembro del Colegio de Jurados del Salón Nacional.

Realizó dos grandes murales en cerámica para el edificio "Cóndor" de la Secretaría de Aeronáutica y en casas particulares de esta capital.

 

Fragmentos de juicios críticos

 

Podríamos llamar también desmaterialización a este proceso, donde las figuras, esos seres que

aparecen en los cuadros como mirándonos desde el más allá, o el fondo de un espejo donde sentimos

la extraña sensación de que nos estamos mirando. Esa desmaterialización que vive en sus flores, trozos de pintura que nunca podremos descifrar cómo han sido construidas.

Eduardo Baliari

 

Suele abusarse de la palabra Maestro. Tiene por eso su dosis de peligroso uso y de desprestigio. Pero si quisiéramos fijarla, limpia y  esplendorosamente, no tendríamos más que recurrir al nombre de este artista.

Frente a su obra, es difícil pensar que se pueda llegar a una forma tan misteriosa de penetrar la tela o de hacer aparecer los seres y las cosas desde su fondo.

De Ferrari es de los artistas a los que hay que asignarles un poder taumatúrgico por su dominio artesano, puro y referido exclusivamente a lo pictórico.

C. Córdova Iturburu

"Clarín", Octubre de 1970

 

De Ferrari toma en sus manos un color y lo agota, lo despliega en todos sus valores, lo distribuye y

concentra, lo ilumina, adensa o entenebrece sin cansarse. Su objetivo, claramente declarado por fin, es hacer desaparecer al objeto tal como se lo presenta la visión superficial; sepultarlo bajo capas de pintura, cubrirlo con el oleaje de los trazos para poder intuir en él un punto focal que lo revele.

Correo de Arte

 

Todo ha sido tratado por De Ferrari con esa búsqueda de la interioridad del tema que es tan propio de la obra de ese artista.

Una paleta baja mantenida, diríase, a lo largo de toda su carrera le permite a De Ferrari, ajeno siempre a todo fácil recurso, indagar en un rostro, por ejemplo, y enunciar lo esencial del ser que pinta.

Angel Bonomini

 

Esta exposición, que seguramente sorprenderá al espectador desprevenido y admirará a todos, sirve para que se escuche la voz privilegiada de un maestro al que veo con cierta perplejidad, porque calladamente, con su trabajo y con su secreta fama, contribuye a enaltecer en el más alto nivel un período esencial de nuestro arte.

Aldo Clemente Galli

 

La trabazón de lo figurativo y el universo de color en algunas de sus últimas telas, asombra, no sólo por la sutil organización del cuadro, esa derrota total del espacio vacío, que sin embargo no lo mata, como si hubiera encontrado el modo de convertirlo en su aliado sometiéndolo sin asfixiarlo, sino por la rara, casi milagrosa asociación de sabiduría y frescura, de profunda elaboración intelectual y a la vez de soplo espontáneo, como si todo fuera fácil y respirara como respira la atmósfera,  a la cual a veces parece vérsele, como a un niño desnudo, el ombligo.

Roger Plá

 

Adolfo de Ferrari, va más allá del racionalismo preceptivo, que subyace en el cuadro, ofrece más  bien una suerte de autoconocimiento. y establece para el contemplador esa elocución, mediante la cual

los fenómenos estáticos exteriores y las visiones nos acercan hasta esas regiones, donde el artista.

dialoga con el alma de las cosas inanimadas o las criaturas que conviven en él entorno, como acto

de amor.

Vicente P. Caride

 

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